Discurso de Calderón para líderes

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El 21 de Septiembre el presidente Calderón fue invitado a la reunión de los 300 líderes más influyentes de México. En él pronuncio un discurso que para algunos ha sido el mejor de su carrera política, y el cual a los invitados dejó sin habla. Otro lo interpretaron como un reclamo a las “elites” por su falta de sensibilidad, se incluyó en la lista.

Este es un fragmento:

“Es un gran gusto el poder estar con ustedes en esta presentación, en esta reunión, en esta convocatoria que la Revista Líderes hace con 300 de las mexicanas y los mexicanos más influyentes en la vida nacional”.

“Creer en algo implica también tener la fuerza para sostenerlo, no sólo la fuerza, sino la congruencia vital, escasa en nuestro tiempo, de ser coherente entre lo que se piensa y lo que se dice y todavía más escasa y quizá especie en extinción, la congruencia entre lo que se piensa y lo que se hace”.

“Pienso que esta minoría selecta, esta élite tiene una responsabilidad enorme con su generación y con nuestro tiempo; pienso que esta minoría selecta que a final de cuentas marca cadencias en una generación, tiene mucho más que hacer que los demás”.

“Eso es, entonces, lo que yo entiendo cuando verdaderamente existen y se ejercen verdaderamente los liderazgos, es cuanto implica el ser líder, el ser capaz de trascender, el ser capaz de creer y cuando entre los que creen que hay alguien que es congruente y cuando el que es congruente es no sólo entre lo que piensa y lo que dice y lo que guarda, sino entre lo que piensa y lo que hace, y cuando el que es congruente es capaz de sacrificar y de mover, y cuando el que piensa, cree y hace lo que es congruente, es capaz de escapar a lo que los demás dicen, es capaz de ser, como dice Eliot, el fugitivo”.

“En pocas palabras amigos, yo los invito a ser lo que se dice que somos, a soñar con fuerza, a creer en lo que soñamos, a ser congruente entre lo que soñamos, decimos y hacemos y, sobre todo, a creer y a creer firmemente en México, a transformarlo, a hacerlo, a transformarlo con audacia, con fuerza, a ser capaces de responder y de rebasar los límites de lo humanamente esperable, los límites de lo conservador, de lo sensato, de lo prudente; a transformar a nuestro país en el México que queremos, un México fuerte y seguro de sí mismo”.

El discurso completo aquí.

Al final de este discurso, pocos asistentes aplaudieron, se sintieron incómodos, pensaron que fueron regañados por el presidente, sin embargo deberían analizar bien las palabras, esto es una llamada de atención. En el país hay demasiados problemas y muy pocas personas tratando de resolverlos, ya es tiempo de darle la vuelta a esto.

 

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