Hoy que se cumple 70 años de la fundación del Partido Acción Nacional, me encontré este artículo en El Universal de Ricardo Alemán el cual les comparto:
De manera formal, hoy cumple 70 años de fundado el Partido Acción Nacional. Como todos saben, pasaron más de seis décadas de brega opositora para que en el 2000, el partido azul alcanzara el poder.
Y han bastado nueve años —el gobierno de Vicente Fox y la mitad del de Felipe Calderón— para que el PAN se acerque peligrosamente a su mayor fracaso: ser echado del poder por un PRI al que hace apenas nueve años sacó “de los Pinos”.
Es decir, que a 70 años de edad, tras seis décadas de opositor, y nueve en el poder, el PAN enfrenta la disyuntiva del fracaso en el ejercicio del poder. Pero una eventual derrota en 2012 no sería un fracaso a secas. En realidad se trataría de una derrota política y cultural.
Y es que ante la hipótesis de la derrota azul en 2012, el PAN no sólo confirmaría que no pudo ser alternativa política, de gobierno y doctrinaria frente al PRI, sino que sus desviaciones ideológicas favorecieron una impensable mutación del PRI —regeneración propia de la hidra— que lo haría regresar al poder y convencer a las mayorías de que nunca debió irse.
En esa lógica —y ante la hipótesis de que el PRI pudiera regresar en 2012— se podría decir que el PAN nunca debió acceder al poder, o que la llegada de Vicente Fox y Felipe Calderón a “Los Pinos” no fue más que un accidente en la historia política mexicana. Nunca el arribo al poder que imaginaron los fundadores del PAN.
Pero la tragedia que hoy vive Acción Nacional no debe ser vista como sorpresa o novedad. En la gestión de Calderón como jefe azul, el ahora Presidente de los mexicanos acuñó una frase que ya está en los bronces del PAN: “Al ganar el poder, no cometamos el error de perder al partido”. Si no han perdido al partido, los azules están cerca.
Y no es novedad, porque visionarios, los fundadores de Acción Nacional sabían que tarde o temprano el partido de Gómez Morín enfrentaría una crisis como la que hoy vive. En la asamblea fundacional de septiembre de 1939, Efraín González Luna pronunció un discurso histórico sobre la trascendencia del PAN en el tiempo —conocido como “La técnica de salvación”, que por décadas fue guía de la doctrina azul—, y que hoy debieran rescatar, leer y aplicar jefes y gobernantes azules. Dijo González Luna hace 70 años:
“Pues bien señores: la técnica de la salvación no es otra cosa que el reconocimiento de la preeminencia indiscutible de los valores permanentes y definitivos sobre las contingencias; la técnica de salvación no es otra cosa que la inclinación respetuosa ante todo lo que es y dura para siempre, aunque sea amargo, aunque sea doloroso… La técnica de salvación no es otra cosa que la subordinación del episodio o la anécdota al destino.
“Se trata, pues, del problema de la salvación de la patria, y no es sometiéndose a las exigencias efímeras de una angustia presente como esa salvación se obtiene. Si se trata de la salvación de la patria, no es la preocupación, por lo demás legítima, de apartar el dolor que nos agobia, de sacudir la cadena que nos esclaviza, sino la preocupación de echar la simiente de la vida ordenada, limpia y libre, sana y robusta para siempre, lo que debe señalar nuestro camino.
“Afirmo, por el contrario, la incomparable, la fundamental eficacia práctica, el infinito valor de las posiciones doctrinales, defendidas a toda costa, sin transacciones y sin compromisos oprobiosos, como el estímulo más insustituible de progreso, como el arma más segura de libertad, y como la posibilidad más indiscutible de transformación social.
“Acción Nacional no podrá cerrar los oídos, no podrá cerrar la boca, sobre todo no podrá hacer enmudecer su conciencia ante situaciones, actos y desviaciones que lo obligarían posiblemente a volver a la oposición el mismo día de la toma de posesión del nuevo presidente.
“Se objetará; las masas van a abandonarnos, Acción Nacional va a quedar reducida a un sistema de grupos selectos de orientación, más o menos desprestigiados por su indecisión ante la urgencia del problema electoral inmediato y, por lo mismo, dejará de tener influencia sobre la opinión pública y frustrará el propósito sustancial de su organización. Pero resulta que la clase de adhesiones que Acción Nacional desea tener y necesita tener e indefectiblemente tendrá del pueblo mexicano, no es la adhesión pasajera, la fiebre efímera de una agitación electoral… Mientras en México no exista conciencia política, hábitos políticos, doctrina política y organización política permanente, las calenturas políticas no nos llevaran a ninguna parte”.
Fin de la cita.
¿Qué le pasó a Acción Nacional en esa larga marcha de siete décadas? ¿En que momento desvió su camino? ¿Quién podrá salvarlo?
Como panistas debemos regresar a los principios, nuestros fundadores lo sabían.